Teri Portela, la medallista incansable en piragüismo

La piragüista gallega Teresa Portela volvió a demostrar que la edad no será la que marque sus límites y a los cuarenta años ha logrado proclamarse subcampeona del mundo en la modalidad de K2 200 metros en la ciudad canadiense de Halifax en compañía de la asturiana Sara Ouzande, catorce más joven que ella. 

De esta manera Portela sigue sumando medallas internacionales a un palmarés forjado en tres décadas diferentes, fruto del trabajo constante y el amor por un deporte que se resiste a dejarla marchar al demostrarle que es, y puede seguir siendo, competitiva en un momento vital en el que otros habrían tirado ya la toalla. 

teri-portela-medallista-piraguismo

Lejos de notar el desgaste, la de Cangas de Morrazo parece haber sido capaz de encontrar su mejor versión cuando ha decidido despojarse de las ataduras. Cada vez con menos presión después de una brillante trayectoria que habla por sí sola, llegó a Tokio con el deseo, pero no la obsesión, de alcanzar la presea que se le había negado en las cinco ediciones anteriores en las que participó. 

Leyenda del piragüismo español

No solo obtuvo la recompensa en forma de una plata en K1 200 metros sino que además se convirtió en la deportista española presente en más ediciones. Ese logro fue fundamental para que su apetito siga intacto y le ha animado a prepararse con el objetivo de estar también en París 2024, reto que cada vez tiene más cerca. 

Sin embargo no sería justo que el brillo de una medalla en los Juegos, más que cualquier otro, deje en anecdótico todo lo conseguido por el camino. ‘Teri’ atesora siete oros europeos y dos mundiales sobre un total de treinta y tres medallas entre ambas competiciones. Todo ello habiendo sido además madre, hecho que da si cabe más mérito a su hazaña. 

teri-portela-medallista-piraguismo

Su caso es un ejemplo, la demostración de que la fortaleza mental y el trabajo están por encima de los convencionalismos y de aquellos que dicen que el deporte ‘tiene su momento’. Portela ha demostrado que puede ganarle la batalla al tiempo y que tener un objetivo en la vida es la mejor gasolina.  

Ahora que se ha quitado la espina de subirse al podio en unos Juegos y que ha escenificado que se puede estar entre las mejores del mundo superadas las cuatro décadas, solo le queda entregarse al placer de dar paladas hasta que el cuerpo o la cabeza se lo pidan. Y no hay arma más poderosa que disfrutar con lo que uno hace.

Ir arriba