Nahia Zudaire, la nadadora benjamina que creció en la piscina

La deportista guipuzcoana ha debutado en los Paralímpicos como la persona más joven de la expedición española en Tokio.

 

La piscina Paco Yoldi de Anoeta (San Sebastián) fue el lugar donde descubrió su pasión por el mundo de la natación. Sus padres la apuntaron a cursillos cuando tan solo tenía dos años y, desde ese momento, cada una de sus brazadas salpica ilusión. La misma que tenía de debutar en unos Juegos, hecho que ha llegado a cumplirse con 17 años. Dos diplomas paralímpicos para la nadadora de Usurbil (Guipúzcoa) en un debut espectacular y emocionante. Presente y futuro para el Comité Paralímpico Español.

 

De promesa a realidad, Nahia ha experimentado una gran progresión durante estas últimas temporadas. Diecisiete años de esfuerzo, sacrificio y entrega que le han permitido subir, peldaño a peldaño, la escalera que le ha conducido a sus primeros Paralímpicos. La deportista padece paraparesia en las extremidades inferiores causado por un problema cardíaco. Con 15 meses, le operaron de urgencia porque la sangre no bombeaba de una forma normal y esto le provocó la pérdida de movimiento en las piernas. Este obstáculo en su vida pasó a ser un mero trance en el momento en el que se abrazó a la natación y descubrió lo testaruda que podía llegar a ser.

En la piscina, día sí, día también

La piscina fue su refugio, allí pasaba los días. Su continuo esfuerzo se materializó en resultados. El debut de la nadadora se produjo en 2015. Valladolid vio dar sus primeras brazadas a Zudaire, aunque no fue su mejor carrera en el Campeonato de España AXA Promesas Paralímpicas. Dos años después, se plantó en el Europeo 2018 celebrado en Dublín. Tenía 14 años, mucha emoción, nada que perder y mucho por ganar. Se lanzó a la piscina y se clasificó para cinco finales. Desde ese momento, Nahia comenzó a vivir grandes momentos en el deporte que tanto amaba. Se clasificó para su primer Mundial en Londres 2019: “Era una bebé, me pillo muy desprevenida, no era consciente de lo que se me venía encima. Fue una experiencia dura de la que aprendí”, aseguraba en una entrevista al periódico digital dxtadaptado.com.

Lo bueno estaba por llegar. Su evolución en estos dos últimos años dentro del mundo de la natación ha sido progresiva y ascendente. Cada mañana, la joven guipuzcoana se levantaba pronto para nadar y, después del colegio, regresaba a la piscina con la mentalidad puesta en mejorar cada día. Progresó en su prueba favorita, los 400 metros libre, aprendiendo que no hay que tener miedo a nada.

El momento: debutar en unos Juegos

En 2020, una lesión en la rodilla la apartó de las piscinas, pero volvió más fuerte que nunca: medalla en las Series Mundiales de Berlín, récords de España y dos medallas en el Europeo de Funchal (plata en 400 libre y bronce en 100 libre). Todo un hito para una joven que apenas había cumplido los 16 años. Estos resultados y su pasión por la natación le llevaron a sus primeros Paralímpicos, que los ha resuelto con creces: dos diplomas tras quedarse a las puertas de las medallas en dos ocasiones. A Zudaire se le escapó el bronce en los últimos metros de la carrera de 4x100m y lo hizo enfrentándose a las mejores del mundo. En la prueba de 400m libre S8, logró también una cuarta plaza que le supo a medalla. Una deportista prometedora que llegará a París con la mayoría de edad y con la ilusión y confianza de hacer un buen papel para obtener su primera medalla paralímpica.

Ir arriba