Miriam Martínez Rico: medallista de plata, deportista de oro

 

La atleta alicantina es el ejemplo perfecto de superación. La vida le puso contra las cuerdas, pero se repuso y logró el mayor éxito de su carrera deportiva.

 

Su relación con el deporte es muy estrecha desde que era una niña, pero lo fue aún más cuando su vida pasó por los momentos más difíciles. Sufrió un derrame cerebral por una enfermedad autoinmune y acabó padeciendo una parálisis en su lado izquierdo, además de otras consecuencias como la neuritis óptica (pérdida de visión izquierda) y problemas de deglución y micción. Pasó por la UCI en sus momentos más críticos, pero salió de allí y comenzó una vida diferente. Con el apoyo de su familia, se mentalizó que su dedicación absoluta sería la mejor medicina para progresar cada día.

Sus padres fueron el pilar que necesitaba para avanzar cada día, pero su tabla de salvación fue el deporte. Desde pequeña, jugaba al fútbol sala de forma semiprofesional, practicaba atletismo y, en su tiempo libre, realizaba barranquismo, escalada o alpinismo. El deporte apareció también en el momento más complicado: “Fue la esperanza a la que me aferré para pensar que este percance sólo sería un paréntesis. Me abracé al deporte. Cuando después de mucho intentarlo, volví a andar sin caerme, pensé que, de nuevo, estaba en condiciones de volver a empezar y de comerme el mundo”, comentaba la atleta para el portal del proyecto Foment Esportistes amb Reptes (FER).

El camino fue largo, duro y difícil, pero acabó mereciendo la pena. Comenzó a andar y después a correr. Desde ese momento, pensó que podría conseguir todo lo que se propusiera y que tendría la posibilidad de reinventarse cada día para convertirse en una mejor versión de sí misma. Y esto es lo que hizo. Comenzó a probar en el mismo deporte que practicaba su padre. La primera vez que cruzó la puerta de la selección española de atletismo paralímpico fue en 2019. Dos personas fueron decisivas en su descubrimiento y en su desarrollo: Isabel Hurtado, seleccionadora de la Federación Española de personas con parálisis cerebral, y Ainhoa Martínez, su actual entrenadora. Ambas le animaron a probar esta especialidad de lanzamientos. Desde el principio sintió afinidad con esta modalidad.

El crecimiento de Miriam Martínez ha sido exponencial en poco tiempo. Comenzó a practicar el lanzamiento de peso con plena dedicación a mediados de 2020. Seis meses después, en febrero de este mismo año, obtuvo la mínima B en Dubái, y en junio se proclamó campeona de Europa.

Positiva, optimista y con mucha confianza, partió de ese Europeo con las ganas de ir a por las medallas. A Miriam Martínez, el deporte le ha convertido en una persona más fuerte, que ha logrado superarse hasta llegar a conseguir una medalla en unos Juegos Olímpicos. Y no cualquier metal: una plata para una atleta de oro.

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