La selección española femenina de balonmano consigue el mejor resultado de su historia en un Mundial. Ahora tendrán que superar su último desafío para conseguir la ansiada plaza en Tokio

La expedición de las Guerreras aterrizó en Kumamoto dispuesta a pelear por un objetivo difícil de imaginar en un principio, pero con una licencia más que justificada para soñar con la primera final de un Mundial en la historia del balonmano femenino español. Japón 2019 ha marcado un antes y un después en una generación de deportistas que destaparon su carácter y convencimiento para conseguir lo que se propusieran.

Las jugadoras de Carlos Viver estaban entrenadas y mentalizadas para clasificarse, al menos, para los torneos preolímpicos de marzo. Un desafío difícil, ya que únicamente saldrían seis selecciones según la clasificación obtenida en la competición, pero no imposible para un elenco cuya base está formada por jugadoras asentadas en el balonmano internacional.

Nuestras guerreras empezaron el Mundial de Japón 2019 con dos durísimos partidos frente a Rumanía y Hungría que solventaron con un juego brillante. Senegal, Kazajistán y Montenegro fueron las últimas en sufrir la estampida de un equipo español que llegó en racha hasta llegar a la conocida como Main Round, una liguilla en la que se enfrentan los mejores de cada grupo. Superada esos primeros partidos con pleno de victorias, las españolas llegaron a la fase final conscientes de que se podía lograr algo importante.

El recibimiento de la afición a la selección española femenina de balonmano en el aeropuerto

Las Guerreras plantaron cara a Suecia, Japón con un empate y una victoria respectivamente, que les colocaría en las semifinales. El partido ante Noruega fue la consagración de una generación que ya ha hecho historia, logrando colarse en la final tras un partido inolvidable, donde las noruegas no tuvieron ninguna opción. Se trataba de algo brillante, una exhibición de coraje y de progresión. Con la moral por las nubes, España llegó a semifinales y venció a Noruega, mejorando el mejor resultado de la historia de nuestro país, conseguido en el Mundial de Brasil 2011 con la consecución de un bronce. Un hito para nuestro deporte.

Después de este torrente de emociones y una calurosa bienvenida,  con cerca de un millar de personas en el aeropuerto, este combinado de estrellas descansa ya para preparar un nuevo reto. Una nueva contienda con la que podrán sellar su pase a la cita del próximo verano en Tokio: el preolímpico que se disputará en marzo y donde ya conocen a sus rivales: Argentina, Senegal y Suecia. Allí, los dos primeros grupos de cada preolímpico tendrán ese billete a la cita estival y podrán alcanzar la meta de los últimos meses.

Con su capacidad y su ímpetu característico, este equipo ya ha advertido de su potencial al resto de selecciones y volverá a brindar grandes triunfos a todos los amantes del deporte para conquistar los logros que se propongan.

¡Vamos, Guerreras!

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