Entrevista a María Vicente: «Debutar en Tokio es mi mayor motivación para 2021»

A sus 19 años y tras su reciente revolución profesional, la prometedora atleta catalana mira con esperanza hacia unos Juegos que, inicialmente, no figuraban en su agenda. La pandemia, como en muchos otros casos, cambió por completo su escenario de partida

Soñar es sinónimo de ilusión, una sensación inmarcesible que perdura en la búsqueda de un objetivo que parecía utópico hasta hace unos meses y que, ahora, adopta un cariz completamente antagónico al original. Quizá ese anhelo es el que acompaña a la atleta María Vicente García (L’Hospitalet de Llobregat, 2001), especialista en pruebas combinadas como el heptatlón, en su carrera particular por acudir a sus primeros Juegos de forma prematura.

Y es que, en el hipotético caso de que 2020 hubiese discurrido por su senda predeterminada, la agenda de la deportista catalana, como la de todos nosotros, habría sido bien distinta. Su presencia en tierras niponas ni siquiera se habría valorado, a pesar de su enorme talento y elogiable precocidad. Con solo 19 años, el margen de progresión es amplio y no era de extrañar que su aterrizaje en el olimpo del deporte internacional estuviese previsto para la cita de París 2024.

Pero todo ha cambiado. Cualquier suposición y conjetura se queda en el limbo cuando el sueño de coger un avión dirección Tokio en julio de 2021 se difumina para convertirse en realidad. Y en esas se encuentra una María Vicente que, tras cambiar de entrenador y residencia poco antes del inicio de la pandemia por coronavirus, mantiene la llama de la ilusión a pleno rendimiento.

Pregunta: Y todo en un año dedicado a la reflexión, el aprendizaje y la adaptación a una nueva rutina…

Respuesta: Eso es. Todo ha sido muy distinto, aunque la vuelta a una normalidad relativa ha ido bastante bien. Poco antes del confinamiento, me encontraba en pleno traslado al Centro de Alto Rendimiento de San Sebastián, donde iba a iniciar una nueva etapa en mi carrera. No obstante, decidí quedarme con mi familia en Barcelona antes de que decretaran el Estado de Alarma y completar la mudanza a tierras guipuzcoanas una vez se relajaran las restricciones de movilidad. Y así fue.

 

P: ¿Y anímicamente? ¿Cómo fue ese proceso de asimilación para una deportista de élite como usted?

R: Al principio fue duro, ya que te ves obligada a posponer tus planes justo en el instante en que ibas a dar un cambio de 180 grados en tu vida profesional… pero también personal. Sin embargo, intenté mirar hacia toda esa gente que estaba atravesando momentos de máxima preocupación para sacar el lado positivo a las cosas y progresar diariamente con lo que teníamos en ese instante, por pequeño que fuese el logro.

P: No hay mal que por bien no venga. Con la posposición de los Juegos debido a la pandemia, la ventana de Tokio se abre por completo a pesar de que no se encontraba en su agenda esta temporada. ¿Es una posibilidad real?

R: Sí. Lo he estado hablando con mi nuevo entrenador, Ramón Cid, y tenemos decidido luchar por conseguir las mínimas en la modalidad de heptatlón que nos permitan acudir a Japón. Estoy muy cómoda con él porque es capaz de involucrarme en el entrenamiento y hacerme partícipe de la preparación, tanto física como psicológica. Particularmente, me hace mucha ilusión el camino que podemos trazar hasta allí, por duro que pueda parecer. Se logre o no el objetivo, la motivación subyace en el momento en que se consigue alguna marca o una es capaz de superarse a sí misma. Por supuesto, si ese sendero nos conduce a Tokio, la experiencia será aún más enriquecedora, aunque la prioridad es disfrutar del proceso. Es algo nuevo para mí.

 

P: Ya solo el hecho de estar allí sería un premio para usted, ¿verdad?

R: Desde luego. Es demasiado pronto como para pensar en algo más que no sea la clasificación. Luego, la competición pondrá a cada uno en su sitio y son muchos los factores que pueden decantar una prueba como el heptatlón. Es un esfuerzo multidisciplinar que requiere de equilibrio, constancia y regularidad. De todos modos, en este instante, mi cabeza está centrada en continuar con la puesta a punto y ver hasta dónde podemos llegar.

 

P: En relación con lo esto último, ¿tiene ya cerrado parte de su calendario para 2021, habida cuenta de la situación excepcional que estamos atravesando?

R: Es complicado dibujar un boceto exacto por el escenario que describes. Sí tenemos cerrado un meeting en Francia el próximo 23 de enero y, aparte, intentaremos clasificarnos para el Europeo, que se disputará del 5 al 7 de marzo en Polonia, y el Mundial en pista cubierta, que se desarrollará del 19 al 21 del mismo mes. A partir de ahí, todo lo que venga, incluidos los Juegos, serán un aliciente más para una temporada muy entretenida.

P: En ese crecimiento profesional, usted comparte momentos con atletas nacionales que forman parte del subconsciente colectivo por todos los éxitos que han cosechado durante su carrera deportiva. Supongo que eso afecta también al grado de motivación.

R: Sin duda. He tenido la suerte de encontrar referentes como Orlando Ortega (110m vallas), Ruth Beitia (salto de altura) o Ana Peleteiro en triple salto, una modalidad que me gustaría compaginar con las pruebas combinadas. Todos son medallistas internacionales y tenerles cerca te anima a la hora de progresar a título individual.

 

P: Usted está labrando un camino que apunta alto con varias plusmarcas y medallas en Europeos, Mundiales y Juegos Olímpicos de categorías inferiores. ¿Cómo lidia con esas expectativas que está generando sobre la pista?  

R: Estoy muy satisfecha con todo lo que he conseguido hasta ahora, pero también soy consciente de que los récords y éxitos que realmente importan son los que se cosechan en categorías absolutas. Trabajo para replicarlo y que, algún día, pueda decir lo mismo compitiendo al máximo nivel.

 

P: Volviendo al confinamiento, tal y como hemos podido comprobar en sus redes sociales, tanto su hermana, Ana, como el nuevo inquilino de la casa, su perro Winn, le han ayudado a que el trámite fuese más llevadero.

R: Claro. En condiciones normales, suelo entrenar siete pruebas, así que dentro de una casa pequeña como la nuestra las posibilidades eran muy limitadas. Pero bueno, con su ayuda y la de mi entrenador fuimos aclimatándonos poco a poco hasta que comenzamos a poder salir de forma progresiva. De hecho, aprovechando los paseos que hacía con Winn, a veces le tiraba la pelota y ejecutaba un movimiento similar al de lanzar la jabalina (risas). Después, con mi hermana, hacíamos clases de zumba que nos servían para amenizar el día y restar algo de pesadez a la rutina. En definitiva, trataba de adaptarme, como tuvo que hacer todo el mundo.

P: Además, usted compagina el atletismo de élite con la carrera de Comunicación y Márketing.

R: Efectivamente. De hecho, por paradójico que parezca, el parón me vino muy bien porque me resultó más sencillo poder completar mis tareas en Barcelona y seguir las clases mediante videoconferencia. Este curso, como es lógico, sí me he matriculado en San Sebastián, donde la enseñanza es semipresencial.

 

P: El amor por el deporte viene de familia, sobre todo gracias a su madre, María José. Eso sí, he leído que no se animó a practicar atletismo hasta los 11 años, ya que antes hacía… ¡ballet desde bien pequeñita! Cuéntenos un poco de esta aptitud ‘encubierta’.

R: (Risas) ¡Así es! Desde los tres años he hecho ballet clásico y contemporáneo, aunque también probé deportes como el judo o la natación. Estuve compaginándolo hasta hace 2-3 años con el atletismo, pero me vi obligada a decantarme por lo segundo conforme aumentaba la exigencia competitiva. En este sentido, el baile es una actividad que me ayuda a desinhibirme y desconectar por un instante de todo lo que me rodea.

 

P: Usted es una persona inconformista, que no se pone techo. No obstante, siempre ha transitado por el camino de la cautela, sin dar un paso más rápido que otro. ¿Cuál diría que son las tres cualidades que mejor definen a María Vicente dentro y fuera de la pista?

R: La ambición, el trabajo y la felicidad. Quizá sean las tres que mejor me definan, siempre obrando desde la humildad y el afán por superarme a diario.

P: Salma Paralluelo, Ana Peleteiro, Jaël Bestué, María Pérez… Son muchas las atletas que vienen, junto a usted, pisando fuerte de cara al futuro a corto, medio y largo plazo. ¿A qué cree que se debe esta eclosión del atletismo femenino en los últimos años?

R: Pienso que se han ido rompiendo estereotipos con el paso del tiempo. Muchas chicas, y niñas en particular, han comenzado a apuntarse a escuelas de atletismo y eso ha provocado que el talento haya ido emergiendo de forma progresiva. Gracias a esta predisposición, todas ellas han podido comprobar, en primera persona, que no solo los chicos pueden correr rápido o lanzar la jabalina a muchos metros de distancia. Por supuesto, la aparición de iconos o referentes anima a las más jóvenes a iniciarse en este mundo, algo extrapolable a otros deportes con figuras como Carolina Marín (bádminton), Mireia Belmonte (natación) o Lydia Valentín (halterofilia).

 

P: Para finalizar, ¿qué significa para una deportista de su nivel que una marca como Iberdrola esté al lado del deporte femenino en momentos tan inéditos como este?

R: Como te he comentado, nosotras aportamos nuestro granito de arena merced al empeño y la dedicación que mostramos tanto en las competiciones como en nuestra preparación. No obstante, es cierto que, sin el apoyo y la visibilidad que nos brindan empresas tan entregadas a la causa como Iberdrola, el impacto sería mucho menor. Por eso, y creo que hablo en nombre de todas las deportistas, no podemos más que agradecer su implicación durante estos años y desear que el vínculo perdure en el tiempo.

 

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